lunes, 2 de enero de 2012

El lugar sin límites

Acabo de terminar de ver la película “El lugar sin límites”, basada en la novela del mismo nombre de José Donoso y dirigida por Arturo Ripstein, gran director mexicano. Film conmovedor, impactante, por momentos, tormentoso, descendiendo hasta las sentinas de la condición humana, pero precisamente, ahí mismo encontrando los valores supremos del hombre: la lealtad, el cariño, la entrega, la generosidad. Aquel personaje de Manuela, queda para siempre grabado en mi memoria cinematográfica, como un ser fascinante, etéreo, como surgido de la más febril fantasía del escritor, pero a la vez tan terrenal y humano. No parece ser extraño a la vena creativa del escritor, nutrirnos con esos personajes disímiles, aparentemente indescifrables. Ahí está la senil y enloquecida abuela de “Coronación” que sin embargo se daba cuenta de todo o el indescifrable Mudito del “Obsceno pájaro de la noche”.  
Por cierto que la película se puede analizar desde varios niveles y dimensiones. Acaso es una película acerca del amor y el sexo en los seres humanos, quizá también se plantea el importante tema de la homosexualidad (latente y manifiesta), algunos dirán: simplemente es una película acerca de putas y un burdel en México. Otro podría decir: no es más que el retrato descarnado de cómo el poder se entrecruza con todo, en un pequeño y olvidado pueblo de México.
Pero quizá analizando a un nivel más profundo, podría ir abriéndose paso la idea de que se trata de una alegoría acerca del anhelo de amor, presente vívidamente en la Japonesa, fundadora del burdel- excelentemente interpretada por la gran Lucha Villa- cuando aparece en el film llorando la partida de su último amante, Pino; que se aprecia también claramente, en el afecto cintilante que despliega su hija, la japonesita, respecto a Pancho, vacilación que va del deseo hasta el temor; y  asimismo, en el afán, de la propia Manuela ante Pancho, por cautivarlo y enamorarlo, a pesar de que en el fondo, presienta que ello precisamente puede ser su perdición.  Es eso, pero además, es también la alegoría acerca de cómo aquella corriente de sentimiento, que acaso subyace en todo ser humano, por lo general se encuentra entrecruzada, con otra poderosa corriente afectiva, que es la del odio soterrado y el resentimiento ante aquellos que creemos o sentimos que nos hicieron daño, la rabia frente al mundo, frente al diferente, pero que se parece tanto al si mismo; a fin de cuentas, una especie de vocación por lo nefando, especie de pasión por lo destructivo.
Es cierto que el cráter de la película, se da cuando Pancho, que en el fondo ha ido al burdel para encontrar a la Manuela, viéndose una vez más envuelto en el arte de su danza y en la bella historia que ella empieza a narrarle – cuanto de erotismo contiene la palabra bien dicha, la historia bien contada, ah- todo lo cual exacerba su deseo y las ganas de estar con “ella”, se ve de pronto descubierto por el cuñado, cuando está a punto de darle un beso. De inmediato, él niega, lo que los ojos del otro han visto, y entonces la emprende contra la Manuela, golpeándola y llenándola de insultos. Luego, ella huye del lugar y el cuñado, que ha quedado “tocado”, le dice, destilando odio en los ojos: ¡Hay que seguirlo¡ Y es ahí, que aquella persecución termina con la muerte, mas bien, el asesinato de la Manuela. Especie de pensamiento mágico, por medio del cual, eliminando al otro, al diferente, en este caso al afeminado, al maricón, Pancho y su cuñado, eliminan cualquier posibilidad de verse atraídos por ello, o más aún de confundirse o de sentir vibrar dentro de sí mismos, su tendencia homosexual.
Pero es interesantísimo, también ver como aquel típico macho mexicano y latinoamericano, trata a la mujer. Se expresa con claridad, cuando previa a toda esta escena, Pancho, pretende, al principio, violentar sexualmente a la japonesita, ahí mismo, a un lado de la barra, frente a las demás putas- como para demostrar lo macho que es- pero cuando ve la resistencia de aquella, que le dice para pasar al cuarto si es quiere hacerlo; empieza a insultarla y maltratarla.  ¿No hay acaso aquí también una línea de explicación acerca del comportamiento vil y malsano de todos aquellos hombres que odian a las mujeres?
Por lo demás, la película, es sensacional en su realización: el color, el ritmo, la atmósfera que se logra crear, para trasmitir precisamente, la sensación de estar ahí mismo, en el centro de aquel embrujado universo, pleno de putas, licor y boleros de  la Sonora Matancera, es de primera. Pero mas allá de la gran capacidad creativa y los recursos técnicos que pone en juego, el director, la película se sostiene sobre la base de una buena historia. Consistente de principio a fin, sólida, que mantiene al espectador – y de seguro al lector- en vilo, hasta tratar de llegar al final; con personajes bien diseñados, únicos, perfectos diríamos desde el punto de vista de la creación artística y literaria, pero a la vez, tan reales y próximos a la realidad.  Una historia, que una vez más, diríamos, desciende, a lo más hondo de la condición humana: burdel, sexo pagado, el poder expresado en la figura del diputado, que se refocila, igualmente haciendo valer su poder, pidiendo a las putas nuevecitas para él, machismo, licor a raudales, homosexualidad, con personajes tan lejanos a los burguesotes que vemos en “Coronación” o los escritores diversos que aparecen en “Historia personal del boom”, pero acaso precisamente, con todo ello, marca Donoso, su carácter contestatario, inconformista y rebelde mostrado desde temprano, tanto en su vida, como mas tarde en su producción escrita. No olvidemos que al terminar la secundaria, abandonó el hogar paterno para irse a la Patagonia, donde termina trabajando de peón en una hacienda y aprende a capar carneros. Y en su obra escrita, cuando en “El obsceno pájaro de la noche”, alumbra a aquellos personajes sucios, harapientos, granujientos, sucios,  que son los que dan vida realmente a la historia.
Larga vida pues a Donoso y su obra, con su mundo sórdido, pleno de personajes inclasificables, que al mostrarnos el lado oscuro de nuestra condición, no hace más que hacernos ver la plenitud y complejidad nuestra condición humana entera.
P. Libre, 1 de Enero de 2012

PD: aquí les alcanzo la dirección electrónica de la película: http://www.youtube.com/watch?v=6T8ObxhK6Mg&feature=related

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