domingo, 7 de noviembre de 2010

La nueva literatura

¿Por qué caminos avanza la literatura del siglo XXI?

Algunos le dicen literatura de la post modernidad, otros, literatura que dice todo y nada a la vez, otros, que es la literatura de la inmediatez, literatura que mañana solo servirá para arrumarse en los estantes de las viejas bibliotecas o en todo caso, en un afán de utilidad, acaso para envolver pescado, y eso sería su mejor logro.

Bolaño y Bryce dirían que Cortázar, nos abrió el camino para escribir desde un punto de vista completamente nuevo, algo así, como escribir en la forma que nos naciera del alma, es decir con absoluta libertad.

Antes de él, claro, Joyce, con su revolucionario monólogo interior, en la misma línea, Proust, y claro el viejo Faulkner, y luego, alimentándose de todos ellos, Hemingway. Ello permitía alcanzar una construcción polifónica de la novela, avanzando hacia lo que MV Llosa llamaría la novela total.

García Márquez, sin dejar de reconocer a los anteriores, cuenta, que cuando leyó La metaformosis, y vio aquello de: Esa mañana al despertar, Gregorio Samsa, descubrió que se había convertido en un insecto; se quedó cojudo y dijo algo así como: puta madre, ¿se podía escribir de este modo?…

Pero volviendo a redefinir las cosas, ¿qué es la literatura?

Es el universo maravilloso, mágico, especie de éxtasis en la que te sumerge la palabra. Cuando uno lee un poema, un cuento o una novela, que te captura, que te envuelve, que te seduce, que te produce aquel efecto de encantamiento- tal como aparece en el enamoramiento- y sientes, que aquel mundo, parece más real que el verdadero, entonces, estás aproximándote a lo que es literatura. Pero aquel mundo, está tan solo hecho de palabras, maravillosas palabras, que trasuntan al ser, o que en todo caso, nos conectan con lo más profundo que tenemos como seres humanos.

Y entonces, para el escritor, poeta, cuentista o novelista, el gran asunto es cómo se aproxima a dicha sensación y sentimiento, de éxtasis. Y como dice Bolaño, aquél éxtasis, quema, envuelve, atrapa, pero ocurre que muchos, se sacuden de él, acaso atemorizados. Quizá aquellos que llegaron a rozarlo, aproximarse a él, dejando de lado temores arcaicos y al final, bebieron de él, son los que se aproximaron a la genialidad.

Hemingway, decía: “una vez que el escribir (o LEER), se ha convertido en el mayor vicio y en el mayor placer de la vida, solo la muerte puede ponerle fin”.

Escribo estas reflexiones y recuerdo que hace 25 años, me plantee seriamente, definir un camino en la vida: o era la literatura, o era la política, o era la psicología. Aquella vez, luego de la desilusión de la política, solo me quedaba la literatura o la psicología. Al final opté, como ya lo he dicho, por ser psicólogo de profesión, pero teniendo siempre a la literatura como profunda vocación.

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